
El arte de Japón (日本美術 Nippon bijutsu?) es una expresión de la cultura japonesa, desarrollado a lo largo del tiempo en diversos períodos y estilos que se han ido sucediendo de forma cronológica, en paralelo al devenir histórico, social y cultural del pueblo japonés. La evolución del arte nipón ha estado marcada por el desarrollo de su tecnología, siendo una de sus señas distintivas el uso de materiales autóctonos. Como en el arte occidental, las principales manifestaciones artísticas han tenido su origen en la religión y el poder político.[1]
Una de las principales características del arte
japonés es su eclecticismo, proveniente de los diversos
pueblos y culturas que han arribado a sus costas a lo largo del tiempo: los
primeros pobladores instalados en Japón –conocidos
como los Ainu–
pertenecían a una rama caucásica procedente del norte y este de Asia, llegados
posiblemente cuando Japón aún estaba unido al continente. El origen de estos
pobladores es incierto, barajando los historiadores
diversas hipótesis, desde una raza uralo-altaica hasta un posible origen indonesio o mongol. En todo
caso, su cultura parecía corresponder al paleolítico superior o mesolítico.
Posteriormente arribaron a las costas japonesas —al tiempo que a Corea y diversas
zonas de China—
varios grupos de raza malaya procedentes del sudeste asiático o islas del Pacífico, que se fueron introduciendo
paulatinamente desde el sur, desplazando a los Ainu hacia el norte de Japón,
mientras que en una posterior oleada llegaron a Japón varios grupos de la misma
etnia procedentes de China y Corea.[2]
A esta mezcolanza racial se debe añadir la influencia de otras culturas: debido
a su insularidad,
Japón ha estado aislado buena parte de su historia, pero a intervalos ha ido recibiendo la
influencia de las civilizaciones continentales, sobre todo de China y
Corea, especialmente desde el siglo V.[3]
Así, a la cultura ancestral nipona derivada de las sucesivas oleadas inmigratorias
se añadió la influencia foránea, forjando un arte ecléctico y abierto a la
innovación y el progreso estilístico.

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