La historia del arte occidental se reduce en gran parte a la historia
del arte europeo desde la Edad Media
y al arte clásico greco-romano;
así como al inicio del arte
junto con la historia
en las civilizaciones que se consideran sus precedentes (Egipto y Próximo
Oriente). Las manifestaciones artísticas de épocas anteriores en el continente europeo y la cuenca del Mediterráneo son muy diversas,
pues aunque algunas están muy lejanas en el tiempo y presentan una gran
distancia cultural (arte prehistórico); otras no (megalitismo,
arte protohistórico).
La causa de esa limitación tiene que ver, como es lógico, con que el estudio de la historia del arte
nace como disciplina en el Renacimiento italiano; y con que Europa
(sobre todo Francia
e Inglaterra,
y muy especialmente los países de lengua
alemana) continuó acogiendo los núcleos principales de los historiadores y
estudiosos del arte hasta mediados del siglo XX,
momento en el que, tras la Segunda Guerra Mundial, también los Estados
Unidos pasan a ser un centro de producción artística y de crítica e
historia del arte de primer orden. Menos atención han recibido las producciones
artísticas de otras civilizaciones, e incluso las de zonas periféricas de la
misma civilización occidental (como la América colonial), independientemente de la
consideración que pueda hacerse de su importancia comparada con la de las zonas
centrales de la civilización occidental. Tal orientación suele ser acusada de eurocentrismo
por parte de los partidarios de una perspectiva global.
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